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Este mapa del sitio permite accesar cualquiera de sus páginas en todos los niveles de su estructura. Ya en esta página, comenzaremos a ver cómo su estructura favorece la búsqueda y el logro de la paz.

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Home (Paz cristiana ensemble).
Si queremos lograr la paz, serenidad o tranquilidad, hay que descubrir los errores de lo establecido, pues acaban por matarla, ya sea en lo personal o en lo social, aun la que no es típicamente cristiana.

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Internet pro paz (Sobre este sitio).
Este sitio y su estructura favorecen el buscar y lograr la paz. Se trata de llegar a tener una serenidad o sosiego interior.
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Familia y paz.
Familia y paz es algo natural, porque la familia es nuestro lugar natural. En la familia es donde naturalmente recibimos y damos cariño, donde adquirimos nuestros primeros conocimientos, y donde encontramos nuestras raíces, nuestra identidad, la persona que en realidad somos.
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Educación y paz.
Nuestra educación empieza —¡debe empezar!— en la familia. Muchos piensan que lo referente a la cultura general debe ser enseñado en la familia por los propios padres, amorosamente, en vez de ser delegado totalmente en la escuela.
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Trabajo y paz.
Cada vez más en el trabajo profesional son requeridos los esudios universitarios: licenciaturas, maestrías y doctorados. La necesidad del ensamblaje entre familia y educación se extiende hasta abarcar el trabajo profesional.
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Sociedad y paz.
Los ámbitos de las relaciones interpersonales son cada vez mayores: familia, instituciones educativas, lo profesional, y ahora la sociedad global. Lo ideal sería que al ir creciendo, el niño fuera incrementando y consolidando su propia paz; pero no sucede así.
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Mundo y paz.
Nuestro planeta es un minúsculo astro de nuestra galaxia, que es sólo una entre muchas. Pero la Tierra se caracteriza de manera quizás única por su ambiente acogedor y hospitalario para nosotros. Los daños al ambiente afectan nuestra paz.
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Valores y paz.
Vemos que hoy la humanidad está radicalmente enferma, y es necesario ir a la raíz de los problemas. Las causas están en el uso que hacemos de nuestra libertad, y en los motivos profundos por los que obramos. Tales motivos son nuestros valores.
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Religión y paz.
Al final se nos presenta siempre el tema de la muerte, que nos remite al de la religión, y al de nuestra religión. Hoy por fin se reconoce, cada vez más ampliamente, el derecho a la libertad religiosa. En todo esto debemos obrar con verdadera responsabilidad.



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Internet pro paz (Sobre este sitio).
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  • Vínculos externos.
    Aquí se ofrecen vínculos externos de dos tipos: unos conducen adonde se quiere ir; otros conducen adonde se quiere regresar, es decir a la página externa de procedencia.

  • La vida se nos ha hecho difícil.
    Quiero ayudar a vivir más humanamente en un mundo que nos empuja a vivir con un aceleramiento cada vez mayor, casi sin pensar, corriendo hacia una meta incierta y sin un sentido que satisfaga nuestros anhelos profundos.

    1. Estamos perdiendo amor.
      La sensación de insatisfacción es global, con algunas excepciones, y nos preguntamos, casi nunca a fondo, qué es lo que anda mal en nuestras vidas.

    2. Estamos compitiendo demasiado.
      La vida se nos ha hecho difícil, en gran parte, por la ferocidad del modo actual de competir, sobre todo en el trabajo profesional.

    3. Estamos perdiendo criterio.
      La vida se nos ha hecho difícil, en gran parte también, por la falta de criterio para planearla en su totalidad y darle así un sentido adecuado y cabal.

    4. Estamos perdiendo conocimiento.
      Mucho de la dificultad de la vida actual radica en darnos cuenta de que algo anda mal, sin lograr saber qué es; se trata de una auténtica pérdida de conocimiento.

    5. Estamos perdiendo fe.
      La palabra dada vale cada vez menos. Cada vez nos creemos menos unos a otros. Y cada vez creemos menos unos en otros.

    6. Estamos perdiendo moral.
      La moral es un tema muy controvertido, más que la política y el deporte, y aun más que la religión.

    7. Estamos perdiendo familia.
      Muchas parejas piensan que el matrimonio es hoy una mala opción.

    8. Estamos perdiendo esperanza.
      ¿Tenemos o no tenemos esperanza? ¿Está aumentando o disminuyendo? Tal vez ni siquiera sean claras estas preguntas.

    9. Estamos perdiendo a Dios.
      Estamos intentando construir una civilización sin Dios: ¿legítimo proyecto moderno o... locura humana?

    10. Estamos perdiendo a la persona.
      En este mundo, como nosotros lo hemos hecho, manejar dinero es algo indispensable. Pero el dinero tiene su lado oscuro, pues daña a las personas. ¿Somos conscientes de ello?

    11. Estamos perdiendo paz.
      Nuestra moderna sociedad, tan tecnológica y consumista, nos ofrece una engañosa y falsa calidad de vida, pero el resultado es que nos falta paz. Necesitamos de actitud crítica para darnos cuenta de lo que realmente sucede, y así poder defendernos.



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Religión y paz.
Al final se nos presenta siempre el tema de la muerte, que nos remite al de la religión, y al de nuestra religión. Hoy por fin se reconoce, cada vez más ampliamente, el derecho a la libertad religiosa. En todo esto debemos obrar con verdadera responsabilidad.
  • No te enojes con Dios.
    Serie de artículos que explica por qué Dios permite tanto mal, obra como obra y gobierna como gobierna.

  • No te enojes con la Iglesia.
    Serie de artículos que ayuda a entender su labor salvadora a pesar de los males humanos que incluye.

  • No te enojes contigo.
    Serie de articulos que explica la peculiar simbiosis de gracia y pecado que hay en nosotros; pretende ayudarnos a no enojarnos con nosotros mismos, a estar a gusto con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.


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Religión y paz.
Al final se nos presenta siempre el tema de la muerte, que nos remite al de la religión, y al de nuestra religión. Hoy por fin se reconoce, cada vez más ampliamente, el derecho a la libertad religiosa. En todo esto debemos obrar con verdadera responsabilidad.
  • No te enojes con Dios.
    Serie de artículos que explica por qué Dios permite tanto mal, obra como obra y gobierna como gobierna.

    1. Por qué Dios permite tanto mal.
      Si, como nos han enseñado, Dios todo lo sabe y todo lo puede, y además nos ama sin medida, ¿por qué permite tanto mal y tanta guerra? ¿Por qué permite tanto sufrimiento, incluso de niños inocentes?

    2. En la suela de los zapatos de Dios.
      Ante el fenómeno del sentimiento de molestia con Dios, de parte de muchos, porque piensan que no está llevando bien las cosas, imaginemos lo interesante que sería que Dios nos concediera obrar y gobernar siguiendo nuestro criterio.

    3. Dios nos creó para la dicha.
      Anhelamos ser felices porque fuimos creados para la dicha, mas no parecemos conscientes de ello, ni parece que la busquemos inteligentemente. Más bien andamos como hombres y mujeres masa, tras el dinero y lo que la moda nos dicta.

    4. Lo difícil está en el detalle.
      Es fácil decir que alguien haga algo. Lo difícil es decidir lo que debe hacerse y quién debe hacer cada cosa, y cómo, y dónde, y cuándo. Y aun antes de eso, decidir y hacer que todo sea como debe ser, hasta el último detalle.

    5. La gama de perfecciones de nuestro mundo.
      Ante nuestra dificultad de concebir todo un mundo hasta el último detalle, un decreto, veamos y analicemos, al menos en parte, cómo lo concibió y lo hizo Dios.

    6. Dios creó con criterio magnánimo y por amor.
      Por ser magnánimo y haber creado por amor, y por ser a la vez responsable y coherente, Dios planeó permitir el surgimiento de males en el mundo.

    7. Que los males desaparezcan al final.
      Nosotros, siendo imperfectos, sólo permitimos los males de nuestros hijos para educarlos, para su bien futuro; y con mayor razón lo hace así Dios.

    8. Que las personas alcancen la dicha.
      ¿Cómo pueden los santos ser plenamente dichosos en el Cielo si ven sufrir en este mundo a los que tanto aman, pues aman a todos?

    9. Magnanimidad divina y libertad humana.
      La madurez cristiana nos lleva a comprender, cada vez mejor y con mayor responsabilidad, que todo lo que sucede y todo lo que hagamos es para lograr el mejor de los mundos.


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Religión y paz.
Al final se nos presenta siempre el tema de la muerte, que nos remite al de la religión, y al de nuestra religión. Hoy por fin se reconoce, cada vez más ampliamente, el derecho a la libertad religiosa. En todo esto debemos obrar con verdadera responsabilidad.
  • No te enojes con la Iglesia.
    Serie de artículos que ayuda a entender su labor salvadora a pesar de los males humanos que incluye.

    1. En la Iglesia también hay males.
      Después de la serie de artículos No te enojes con Dios, corresponde ahora escribir la serie No te enojes con la Iglesia.

    2. Reflexiones sobre la Obra Magna de Dios.
      Nuestra fe en Dios y su Iglesia es tan real y tan firme que resistiría, sin duda, incluso la llegada de extraterrestres.

    3. Algunos males que se han dado en la Iglesia.
      Para poder hablar con madurez y sin escándalos de los males que se dan en la Iglesia, es conveniente procurar enumerarlos y conocerlos bien.

    4. Las cinco grandes cegueras humanas.
      Las cegueras de las que hablaremos ahora no son enfermedades, sino actitudes, más o menos libres y advertidas; y como bien dice el refrán, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

    5. El modo de ser de la Iglesia.
      La Iglesia existe en vistas a nuestra salvación, y dado su peculiar modo de ser debe haber males en Ella a fin de que pueda cumplir su misión.

    6. La eficacia redentora de la Iglesia.
      El amar o no amar a Dios nos califica en nuestra condición de pecadores, hasta el grado de que nuestros pecados puedan redundar en nuestro propio bien, si amamos a Dios.

    7. El afán de poder en la Iglesia.
      Para poder entender sin escándalo el peculiar fenómeno del afán de poder que se ha dado en la Iglesia, hay que entender cómo surge el afán de poder en todas las sociedades humanas.

    8. Peculiaridades del afán de poder en la Iglesia.
      El afán de poder surge en la Iglesia principalmente por limitaciones humanas, de manera casi irremediable, más que por mala intención, y Dios lo permite así.

    9. La Iglesia es llevada por mejores o peores rumbos.
      Una de las cosas más notables de la Iglesia es que Cristo la dirige certeramente a la meta querida por Él, independientemente del rumbo por donde la lleven sus Pastores.

    10. Supuestos inválidos de infalibilidad.
      Los avances en el conocimiento de la infalibilidad obligan a revisar y reconocer que algunas doctrinas pudieron ser enseñadas como infalibles, sin serlo; y que tal posibilidad se ha dado de hecho en el pasado.

    11. Consecuencias de la falsa infalibilidad.
      Lo que Cristo dejó en su Iglesia, lo divino, es perfecto e infalible. Todo lo demás es falible, y tarde o temprano se deja ver.

    12. La Iglesia siempre se sobrepone a sus males.
      Es más amable sostener que entre el matrimonio, el celibato y el sacerdocio hay ordenamiento con fundamento trinitario, en vez de jerarquía de superioridad e inferioridad.

    13. Algunos aspectos lógicos de la exégesis.
      Los textos de San Pablo no nos ofrecen un fundamento sólido de que la superioridad del celibato sobre el matrimonio esté revelada por Dios.

    14. Sagrada Tradición, costumbres y exégesis.
      El carácter apasionado de San Pablo, junto con su gran autoridad, han sido causa indirecta e injustificada de que se haya pensado que la superioridad del celibato sobre el matrimonio está revelada por Dios.

    15. No enojarnos con la Iglesia significa seguir en Ella con actitud madura.
      No debemos huir de la Iglesia por negligencia o temor ante nuestras responsabilidades para con Ella, sino decir, con dedicación y respeto, lo que sinceramente nos parezca que deba corregirse o que pueda mejorarse.


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Religión y paz.
Al final se nos presenta siempre el tema de la muerte, que nos remite al de la religión, y al de nuestra religión. Hoy por fin se reconoce, cada vez más ampliamente, el derecho a la libertad religiosa. En todo esto debemos obrar con verdadera responsabilidad.
  • No te enojes contigo.
    Serie de articulos que explica la peculiar simbiosis de gracia y pecado que hay en nosotros; pretende ayudarnos a no enojarnos con nosotros mismos, a estar a gusto con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.

    1. En cada uno de nosotros también hay males.
      Después de las dos series anteriores corresponde finalmente escribir la serie No te enojes contigo.

    2. Consecuencias de la magnanimidad divina.
      La magnanimidad divina es nobleza que obliga, y que nos obliga principalmente a nosotros, los pecadores; y debemos responder a esa nobleza con responsabilidad y generosidad.

    3. Nuestra condición de pecadores.
      Lo que mejor puede evitar que nos enojemos con nosotros, por amistarnos con nosotros mismos, es la sana e íntima amistad con Dios.

    4. La virtud de la esperanza.
      En el milenio que comienza, cuando el mal pretende hacerse pasar por bien, quizá más que nunca la virtud de la esperanza se hace indispensable en nuestras vidas.

    5. Una peculiar simbiosis de gracia y pecado.
      En esta vida no podemos evitar el pecado del todo, y además Dios no nos quiere impecables, sino entregados, abandonados en Él.

    6. La magnanimidad divina nos es benéfica y catártica.
      Al pasar de no enojarnos con nosotros en lo religioso, a no enojarnos con nosotros en lo profano, se aprecia nuevamente que la gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona.


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