NO TE ENOJES CONTIGO






No te enojes contigo es una serie de articulos que explica la peculiar simbiosis de gracia y pecado que hay en nosotros; pretende ayudar a los seres humanos a no enojarnos con nosotros mismos, es decir, a estar a gusto con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Estos artículos se dirigen principalmente a los cristianos, pero podrán aplicarse en menor medida a todos los hombres, y quizás a todas las creaturas espirituales y por lo mismo inteligentes.

Esta serie viene a completar una trilogía con las dos anteriores, una referente a Dios y otra a la Iglesia, y procura explicar que Dios permite males en cada uno de nosotros a fin de lograr que nos realicemos del mejor modo posible como personas, del mismo modo que permite males en el mundo a fin de lograr el mejor de todos los mundos y permite males en la Iglesia a fin de lograr la mejor Iglesia. Espero que esta lectura sea de interés y utilidad.
  1. En cada uno de nosotros también hay males. Después de las dos series anteriores corresponde finalmente escribir la serie No te enojes contigo.
    • Síntesis de la serie "No te enojes con Dios".
    • Acompañar a Dios en su Obra Magna.
    • Síntesis de la serie "No te enojes con la Iglesia".
    • Dios también quiere lo mejor de cada uno de nosotros.

  2. Consecuencias de la magnanimidad divina. La magnanimidad divina es nobleza que obliga, y que nos obliga principalmente a nosotros, los pecadores; y debemos responder a esa nobleza con responsabilidad y generosidad.
    • Nuestro decreto y la magnanimidad divina.
    • El bien y el mal no se confunden.
    • Yavé endurece el corazón del Faraón.
    • Dios nos comprende y se conmisera de nosotros y con nosotros.

  3. Nuestra condición de pecadores. Lo que mejor puede evitar que nos enojemos con nosotros, por amistarnos con nosotros mismos, es la sana e íntima amistad con Dios.
    • El dolor de nuestros pecados.
    • Nuestros pecados pueden llegar a tener un valor redentor.
    • Dos modos de razonar que afectan nuestra relación con Dios.
    • Hay que darle a la gracia el favor de la presunción.

  4. La virtud de la esperanza. En el milenio que comienza, cuando el mal pretende hacerse pasar por bien, quizá más que nunca la virtud de la esperanza se hace indispensable en nuestras vidas.
    • Las obras de misericordia corporales y espirituales.
    • El Reino de Dios y su justicia.
    • Un más nítido perfil de la virtud de la esperanza.
    • Lo que la virtud de la esperanza nos da.

  5. Una peculiar simbiosis de gracia y pecado. En esta vida no podemos evitar el pecado del todo, y además Dios no nos quiere impecables, sino entregados, abandonados en Él.
    • No podemos evitar del todo el pecado.
    • Hay que aprender a convivir con el pecado.
    • La gracia es más fuerte que el pecado.
    • Vencer el mal en el bien.

  6. La magnanimidad divina nos es benéfica y catártica. Al pasar de no enojarnos con nosotros en lo religioso, a no enojarnos con nosotros en lo profano, se aprecia nuevamente que la gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona.
    • Contagiosa catarsis del no enojarnos.
    • Universal simbiosis de bien y mal.
    • En todos los campos hacer el bien sin combatir el mal.
    • No te enojes con nadie.







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